Todo en esta puta vida es una casualidad. El destino o qué sé yo. Lo de siempre: ¿por qué pasa esto, ahora? Miles de esas preguntas. Y cuando creo que ya lo tengo todo controlado, que ya tengo claro lo que quiero y lo que no, otra puta casualidad, destino o lo que quiera que sea, aparece y me rompe los esquemas en cachitos muy pequeños. Y yo no tengo memoria para recordar dónde iba cada cuadrito, cada palabrita. Se los lleva el viento.
[en Madrid las calles huelen a plan B]