martes, 2 de noviembre de 2021

 Siempre he sido bastante contraria a la idea de que para construir algo nuevo, primero hay que destruir lo anterior. Me parece un gasto de energía innecesario y poco justificado: lo que estaba antes también sirve, también vale. Supongo que que por eso la idea de que estoy rota es inherente a mi. No lo digo en el mal sentido. El kintsukuroi es una técnica japonesa de reparación jarrones o cerámica en general con barniz de resina espolvoreado o mezclado con polvo de oro, plata o platino. No se camuflan las grietas, se resaltan. Todas esas cicatrices forman el entramado de mi alma, si eso existe, y las llevo como las medallas que son: aquí dolió, pero también sanó. 
 

[dame tantas rosas como espinas me clavé]