Duele. Duele saber que es todo mentira.
No quiero verte, porque cada vez que veo tu cara pienso que es lo primero que quiero ver cada día de mi vida, cada mañana al abrir los ojos.
No quiero hablarte, porque cada vez que oigo tu voz, siento que estoy en casa.
No quiero soñarte más, porque cada noche es mágica, pero al día siguiente es un infierno comprender que no estás aquí, que miles de kilómetros nos separan y que esa distancia es más que física, es más que real.
No quiero tocarte, porque me arrepiento de no haber sido capaz de retener el recuerdo de tu piel tocando mi piel, de tus labios rozando mis labios. De no haber sido capaz de detener el tiempo y quedarme así, besándote, el resto de mi vida.
En este sufrimiento ando, sabiendo que te amo sin poder hacer más que eso mismo. Deseando que el mundo gire al contrario y todo sea distinto. Queriendo estar donde no estoy, en un universo paralelo en el que tú me miras y yo te miro. Sin pantallas de por medio.
[better than (s)he did]