viernes, 26 de agosto de 2016

Es normal que me despierte en mitad de la noche gritando, con pesadillas en las que me quedo atrapada sin poder salir entre dos colchones. La piel sudada, temblores en el alma. Es normal. Mi cerebro está al borde del colapso, con una mitad aquí, ingeniándoselas para sobrevivir y aparentar normalidad, y la otra mitad casi físicamente a más de cinco mil kilómetros. Un océano entero entre hemisferios. 

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